5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos. Te vas a impresionar!

Desafortunadamente, los problemas que vivimos en nuestra infancia provocan heridas emocionales que pronostican cómo va a ser nuestra vida cuando seamos adultos. 

Además, esto influye considerablemente en el futuro de los niños, es por eso, que en este artículo te mostraremos las 5 heridas emocionales de la infancia que nos afectarán aún siendo adultos de forma autodestructiva.

5 heridas emocionales de la infancia que persisten en la adultez:

El miedo al rechazo
Esta es una de las heridas emocionales más profundas, debido a que se trata del rechazo de nuestro interior. El interior hace referencia a nuestros pensamientos, vivencias y sentimientos. Además, existe la influencia de varios factores, entre ellos está el rechazo de los padres o de la familia, etc. 
Sin embargo, cuando una persona tiene miedo ser rechazada, piensa que no merece afecto y comprensión, por lo que se aísla en tu vacío interior. 

Lamentablemente, tenemos una gran probabilidad de sentir miedo al rechazo, si en nuestra infancia sufrimos de esto, lo cual provoca que queramos huir prácticamente de todo. Por lo tanto, es importante trabajar en nuestro temores, miedos internos o situaciones que nos generan pánico. 

Si este es tu caso, debes de enfocarte en ti, tomar riesgos y decidir por ti mismo. Así, cada vez te afectará menos el hecho de que algunas personas se alejen, por lo que no lo tomarás como algo personal cuando se olviden de ti.


La humillación
Esta herida surge cuando sentimos que nos desaprueban y critican. Por lo tanto, podemos contribuir a estos problemas diciéndoles a los niños que son torpes o malos frente a los demás. Las heridas emocionales de la humillación generan con frecuencia una personalidad dependiente. 

Además, muchos aprenden a ser tiranos y egoístas como mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector. 

El haber sufrido esta clase de experiencias requiere que trabajemos en nuestra independencia y libertad, en la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como también en nuestras prioridades.


El miedo al abandono
Sin duda, la soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Esto ocasiona que la persona que lo haya vivido abandone a sus parejas y sus proyectos de forma temprana, por el temor de ser ella la abandonada.  

Si tuviste que pasar por el abandono en tu infancia, tendrás que trabajar el miedo a la soledad, el temor a ser rechazado y las barreras invisibles del contacto físico.

Aunque la herida del abandono es difícil de curar, te darás cuenta cuando empieza a cicatrizar, debido a que el temor a esos momentos de soledad desaparecerán.


La injusticia
Esta se origina en un ambiente donde los padres o cuidadores principales son fríos y autoritarios. Durante la infancia, tener demasiadas exigencias y que sobrepasen los límites provocarán sentimientos de inutilidad, tanto en la infancia como en la edad adulta. 

Además, las consecuencias directas en la conducta es la rigidez, ya que estas personas intentan ser importantes y adquirir poder. También, es probable que se tenga un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad de tomar decisiones con seguridad.  

Si estás en esta situación, debes trabajar en la desconfianza y la rigidez mental generando la mayor flexibilidad posible para permitirte confiar en los demás. 


La traición o el miedo a confiar
Esta surge cuando el niño se siente traicionado por alguno de los padres, no cumpliendo sus promesas. Lo cual genera una desconfianza que puede transformarse en envidia y en otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros poseen. 

El haber padecido una traición en la niñez contribuye a que la persona sea controladora, queriendo tener el control de los demás, lo que comúnmente se justifica como carácter fuerte. 

Para sanar las heridas emocionales de la traición se requiere trabajar en la paciencia y la tolerancia, así como aprender a estar solo y a cumplir responsabilidades.

Ahora que conoces estas 5 heridas emocionales originadas en la infancia y que persisten en la adultez afectando nuestra vida, no dudes en trabajar en tus temores internos y recomienda este artículo.
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