Las mujeres buenas esconden cicatrices en su corazón… ¡pero pueden ser muy amadas!

Las mujeres buenas muchas veces son personas que han sufrido mucho, por no distinguir los límites del amor y por involucrarse demasiado en las relaciones. Por eso, suelen esconder heridas.

A pesar de esto, las mujeres buenas se han hechos fuertes gracias al sufrimiento, aunque muchas veces traten de ocultar de dónde proviene dicha fortaleza.

Debido a su altruismo, asumen que el sufrimiento por el que han atravesado no podía evitarse, y tratan de hacer el bien para otras personas aunque esto implique hacerse daño a sí mismas.

Las mujeres buenas pueden ser amadas


Suelen ser cariñosas y cargan las mejores intenciones, pero el mundo que las rodea es muy diferente a ellas. Al ser egoísta y cruel, las mujeres buenas con frecuencias salen lastimadas por este mundo, que constantemente las decepciona.

Asumen que los demás serán igual de buenos que ellas, por lo que se desilusionan al comprobar que no es así. Para no agobiar a los demás con sus propios demonios, muchas veces callan las batallas que libran en soledad. En esta situación, solo fingen una sonrisa y aguantan las lágrimas que quieren salir.

Son solitarias, y al ser solitarias muchas veces se sienten incomprendidas, alejadas de todo y de todos.

Como dan todo de sí sin pedir nada a cambio, frecuentemente se quedan vacías, sin que le recriminen a quienes han absorbido todo de ellas. Los demás asumen que ellas no necesitan nada.

El resto del mundo habla de ellas como de mujeres de hierro, pues nunca muestran ninguna debilidad. Aunque no pidan nada, necesitan el contacto con las otras personas, pero estas muchas veces no lo entienden.

Esperan que el amor aflore naturalmente en las otras personas, y eso casi nunca sucede. Como son buenas, trabajan por el prójimo y no se decepcionan al no recibir nada, evitando sentir rencor.

Para ellas el amor es recíproco, así que aprenden a vivir con sus cicatrices. Con el tiempo, las desilusiones van dejando profundas heridas en sus corazones. Estas heridas suelen recordarles al amor por sí mismas, que muchas veces olvidan.

Aman incondicionalmente, y en algún momento el mismo tipo de amor las alcanzará a ellas. Buenos hombres pueden aprender a valorarlas.


A pesar del dolor, este momento de amor recíproco también llegará para ti, mujer buena. Cosecharás por fin lo que durante tanto tiempo sembraste.