Cómo hacer crecer Aloe Vera en casa, la planta "milagrosa" y conoce sus beneficios!

El áloe vera es una planta muy conocida en la medicina tradicional, pues las propiedades que posee el cristal que contienen sus hojas son innumerables. 

Si no conoces las cualidades de esta planta, en este post te las mostramos. Además, luego de conocerlas querrás tener tu propia planta de áloe en casa, así que en este artículo te enseñamos cómo plantar y cuidar tu propia planta de áloe vera.
¿Qué esperas? Sigue leyendo para que aprendas a cultivar esta planta en tu casa. Los cuidados que necesitan son muy pocos, y no podrás creer los beneficios que te traerá tener una en el hogar.
Cultiva tu propia planta de áloe vera


Los cristales que contiene el áloe vera tienen muchas propiedades, ya que la planta es antiséptica, antiinflamatoria, antifúngica y antiacné.

Además, posee cualidades cicatrizantes, depurativas y analgésicas, cuyas aplicaciones parecen infinitas, pudiendo ser utilizada para problemas digestivos, como hidratante de la piel o para fortalecer el sistema inmunológico. 

Entre la forma de utilizarlo podemos mencionar:

Mal aliento: al ser antiséptico, realizar gárgaras con los cristales matará las bacterias.

Cicatrizar: frotar sobre la piel la hidrata, cierra la herida y borra las marcas.

Dolor de muelas: masticar el gel actúa como analgésico.

Hemorroides: alivia los síntomas. 

Estreñimiento: el zumo de áloe vera tiene propiedades laxantes.

Acné y manchas: aplica directamente sobre la piel. 

Ahora que conoces algunas de sus aplicaciones, es momento de que aprendas a cultivar tu propia planta de áloe vera en casa.

Cuando ya tienes una planta de áloe, podrás notar que desde su base o raíz van apareciendo pequeños brotes de la planta, que son llamados “hijos”. De esta forma se reproduce la planta, así que solo debes esperar que los retoños alcancen unos doce centímetros para trasplantarlos. 

Para sembrarlos, prefiere una maceta de barro que sea ligera, más ancha que alta, y agrega un suelo formado por tierra y arena, pues la planta se beneficia de la porosidad. 

Apenas los hayas trasplantado, espera una semana antes del primer riego, y luego espacia los demás unos quince días, pues la planta se desarrolla mejor en ambientes secos, de mucha luz y poca agua.

Asegúrate de que reciba bastante sol, aunque si comienza a ponerse marrón en las puntas la luz es excesiva. 

Ante climas más fríos, lo mejor es tener la planta dentro del hogar cerca de una fuente de luz natural.